Loading Selected Work...
Menu

Flash Flash Click, una barra para degustar tortillas y hamburguesas

El mítico Flash Flash (www.flashflashmadrid.com) acaba de abrir un nuevo concepto en la madrileña calle Clavel: una versión informal estructurada en torno a una gran barra, una cocina ininterrumpida -desde la hora del desayuno a las copas- de la que salen sus famosas tortillas y hamburguesas y música del DJ Mikistrello.

Además, en breve, su local de Núñez de Balboa se trasladará a la zona de Almagro a un local de 300 metros cuadrados.

Las tortillas son el fuerte de Flash Flash. Hay 15 variedades, como la Panadera (dados pan frito, salsa de tomate y queso), la Forastera (jamón ibérico y setas), la Velazqueña (patata) o nuestra preferida, la de trufa y queso.

Pero también sus ensaladas, croquetas, patatas bravas o nachos gratinados con guacamole merecen una visita. Y, por supuesto, las hamburguesas, hechas a partir de las partes mas nobles de la ternera (aleta y puntas de solomillo) que se trituran y maceran durante 12 horas con 12 ingredientes sin desvelar y cocinadas poco hechas, al estilo steak tartar. Probamos la Cecilia con queso de cabra y cebolla caramelizada entre un delicioso pan blanco artesano. Pero hay otras 3 mas: la Monty, de carne sola; la Flash Flash, con alcaparras y la Cadillac, con queso y bacon

Visita al nuevo celler Jaume de Codorníu

Hemos tenido ocasión de visitar la nueva bodega Celler Jaume, ubicado dentro de las mismas Cavas Codorníu, en Sant Sadurní D’anoia (Barcelona), el centro de experimentación de experimentación neológico de I+D y la bodega donde se elaboran los cavas de gama alta de la casa: el Jaume de Codorníu, los Gran Codorníu, Gran Reservas y próximas novedades.

Fue una maravilla recorrer, junto a Bruno Colomer -su enólogo- las instalaciones, que reciben el nombre de Jaume ya que fue el primer miembro de la familia de cuya actividad vinícola se conserva una actividad manuscrita. Colomer nos fue contando las múltiples pruebas y experimentos que están llevando a cabo en esta pequeña bodega.

La nueva bodega se compone de una zona de recepción de uva, con una sola prensa donde se seleccionan escrupulosamente los frutos que ya vienen escogidos del viñedo (chardonnay, pinot noir, xarel.lo; una sala de vinificación en donde se realizan microvinificaciones muy específicas para conservar la personalidad de las microondas, fincas, etc; sala de catas o laboratorio para realizar las analíticas y controles de seguimiento de los unos; sala
de crianza y sala de expedición en la que se embotella, se etiqueta y se realiza el degüelle manual.

Finalmente, en la sala de producto acabado, con temperatura controlada, los cavas se almacenan hasta su venta.

Tuvimos la suerte de catar Anna de Codorníu ( brut blanc de blancs y también el que lleva 70% chardonnay y 30% macabeo), Gran Codorníu rosado (100% pinot noir); Reina Mª Cristina (pinot noir) y Jaume de Codorníu (chardonnay, pinot noir y xarel.lo).

Y dentro de la gama Reserva Colección Gran Codorníu de Finca: El Coster (pinot noir, con 6-7 años de envejecimiento);  La Neta (chardonnay) y La Nansa (xarel.lo).

Una cata que no dejó indiferente a ninguno de los asistentes y que para siempre quedará en nuestra memoria.

De La Boquería al Neri

Ayer estuvimos en Barcelona viviendo en primera persona la actividad que desarrolla el Hotel Neri (www.hotelneri.com), el único de la ciudad condal que pertenece a la exclusiva cadena Relais & Châteaux. Está ubicado en el delicioso barrio gótico y es de lo más acogedor. Tiene 22 habitaciones, una coqueta terraza -cerrada en invierno- y un restaurante en el que se come muy bien.

De los fogones se ocupa Benito Iranzo. Y él nos acompaña a primera hora al Mercado de la Boquería, muy próximo al hotel. Es la primera parte de esta experiencia que han bautizado como «De la Boquería ha venido un cesto cargado de…». Aquí, el cocinero nos cuenta la historia de este emblemático mercado que recorremos para encontrar los mejores productos y contarnos numerosas curiosidades.

Benito busca siempre lo mejor de cada temporada, por calidad y por precio. Así que hoy nos toca llevarnos unos guisantes de lágrima de Llavaneras. Se los compra a los campesinos que vienen a vender su mercancía directamente y es más económico. Duda si llevarse una imponente escarola, pero al final opta por unas setas y una maravillosa trufa. En la pescadería, decide comprar unas navajas, unas almejas y unas cigalas… Y en el transcurso que dura esta ruta, va pensando los platos que va a cocinarnos con estas materias primas de excepción.

Llegamos al restaurante. Nos esperan una degustación de 2 aperitivos, 2 entrantes, 1 plato de pescado, 1 plato de carne, un pre postre y un postre. Incluye la bebida.

Empezamos con una reconfortante copita de sopa de jugo de cebolla al tomillo, unas galletas al curry con parmesano, unas olivas rellenas de anchoa y unas rodajitas de fuet. Luego llega un cuenquito de judías blancas con jamón ibérico, muy suaves.

Aterriza en nuestra mesa el tan ansiado plato de guisantes. Vienen en textura de puré y enteros y les acompañan las navajas a la plancha y unos daditos de butifarra. También saciamos nuestra curiosidad por descubrir el uso de la trufa comprada en La Boquería y unas cuantas -muchas- láminas de este preciado tubérculo coronan una parmentier de patata con un huevo de gallina de corral cocinado a baja temperatura.

Muy delicado el plato de lenguado con almejas y cigalas con toques cítricos y muy completo el Homenaje al cerdo: carrillera, pastel de patata y bacon, pie de cerdo relleno de cebolla caramelizada, presa de ibérico y unas deliciosas y crujientes tiras de oreja.

Nos encanta -y nos ayuda a hacer la digestión- un sorbete de cítricos, con pomelo, naranja sanguina, fruta de la pasión y limoncillo y aún nos queda un hueco -pequeño- para la Bavaroise de baileys, con helado de naranja y daditos de té verde.

Merece la pena darse el capricho. Cuesta 150€ con la visita a la Boquería y alojarse en el Neri desde 230€.

Wine and Culinary International Forum

El domingo 30 de septiembre se celebró en el Hotel Me de Barcelona un evento único. Se trata del «Wine and Culinary International Forum», patrocinado por Bodegas Torres, un congreso sobre la armonía y las interacciones entre el vino y la gastronomía.

El plantel de ponentes fue un auténtico lujo: sumilleres, cocineros, bodegueros y catadores de lo más reputados del mundo: Josep Roca, Markus del Monego, Linda Milagros Violago, Jancis Robinson, Nick Lander, Víctor de la Serna, Gastón Acurio, Ferran Centelles o Alain Senderens.

Fue una jornada de lo más interesante en la que se fueron desgranando numerosas ideas sobre las claves del maridaje entre vino y cocina, desde distintos puntos de vista. Además, el público pudo degustar algunas propuestas en ambos sentidos.

Dos de los momentos más destacados fueron los almuerzos servidos por los hermanos Sergio y Javier Torres, del restaurante Dos Cielos, el domingo, y el que ofreció el Celler de Can Roca al día siguiente en Mas Rabell, una finca con viñedo propiedad de Bodegas Torres.

Ambos maridados con los vinos de esta prestigiosa empresa vitivinícola. El primero con Fransola 2011 y Gran Viña Sol 2011 -los dos Penedés-, Gran Sangre de Toro 2008 (Cataluña), Mas La Plana 2007, 2 Penedés más: Vinya La Scala Gran Reserva 2011 (De Bodega Jean Leon, también propiedad de la familia Torres) y Perpetual 2010 (Priorato).

Los hermanos Torres prepararon como aperitivos un Dunkin de frutos secos, de apariencia como los clásicos donuts pero con sabos a crema de cacahuete, Ensalada Niçoise y Nigiri de gamba. Los platos fuertes fueron una crema de tabellas (una clase de alubia fresca) con trufa; un sanpedro mar y montaña y un cabrito lechal a la brasa -para mí lo mas rico-. El postre, a cargo del cocinero Paco Pérez, fue una selva negra.

Los Roca nos deleitaron el lunes con una espectacular comida, también armonizada por vinos de la bodega (Milmanda 2008, Querol 2012 -un original invento elaborado con una nueva variedad de uva ¡atentos al descubrimiento!-, Manso de Velasco 2007, Grans Muralles 2001, Mas La Plana 1977, Nectaria 2009 y un brandy Jaime I).

El desfile de aperitivos o snack nos predispuso para el resto de la comida: aceitunas rellenas de anchoa colgando de un olivo bonsai; bombones de pomelo y campari; falsos calamares a la romana;  mejillón escabechado; bombón de trufa y brioche de boletus. Todo riquísimo. Para comenzar; ensalada de higos (reconstrucción de la fruta con textura helada) con leche cuajada con la hoja de higuera; después un lenguado meunière con avellanas tostadas, limón, alcaparras y pel de leche con flores de lavanda; 4 platos de carne: cochinillo ibérico con melón y remolacha (espectacular), ventresca de cordero con menta, gotas de cabernet, majorero y comino, oca a la royal (delicadísima) con compota de fresones a la brasa, cacao y hierbas aromáticas y Parfait de paloma torcaz con pan de especias, infusión de romero, nueces al curry y cebolla caramelizada.

El postre: una Adaptación de la Botrytis. Crema de azafrán, puré de orejones, azúcar de naranja, naranja confitada, gelatina de vino, puré de ciruelas y nube gris (un algodón de azúcar de color grisáceo imitando al moho que provoca esta enfermedad de la viña).

Nuevamente pudimos comprobar por qué este restaurante está considerado como el segundo mejor del mundo.

Visita a Can Fabes

No puedo opinar del Can Fabes anterior (c/Sant Joan, 6 Santceloni, Barcelona http://www.canfabes.com/), cuando vivía Santi Santamaría… porque nunca se terció mi visita. Y, por un lado, está bien no tener referencias para no estar condicionado… aunque en este caso me habría gustado poder tenerlas. Me dicen que sigue fiel al espíritu de uno de los cocineros más grandes que ha tenido la historia de la cocina española, pero con la personalidad propia de Xavier Pellicer, al frente de los fogones.

 

Se ha hecho con las riendas de la dirección de este restaurante con hotelito -el Relais Châteaux más pequeño del mundo- Regina, la hija de Santi. Una joven con las ideas muy claras y muy resuelta, que nos hizo sentir como en casa y que divide su tiempo entre el restaurante de Santceloni y el de Singapur. Nos cuenta que emprenden una nueva etapa, aunque se mantienen algunos platos que han tenido en carta durante sus 30 años de trayectoria.

Charlamos con Xavier y nos habla de la importancia que le da al producto y de la cercanía de su cocina con la biodinámica. Disponen de 2 menús: uno de temporada y otro de homenaje a Santi. La bodega de Can Fabes, dirigida por el sumiller Antón Márquez, es espectacular.

Disfrutamos mucho de nuestra cena en el restaurante, regada con los vinos que elaboran ellos mismos: un cava elaborado con la variedad parellada; un blanco chardonnay fermentado en barrica y un tinto hecho a partir de la uva merlot.

 

Varios aperitivos iniciaron el menú: grisinis de orégano, crema de boniato, macarons de aceituna negra y anchoa, crocante de bacalao con piel de pollo o hamburguesa de bonito en tartaleta. Luego fueron desfilando otras delicias como las setas en escabeche con azafrán, la navaja sobre crema de patata al aceite de chorizo, el crocante de pan y papada de cerdo sobre uva moscatel o el capuchino de castaña con crujiente de perdiz.

 

Los platos fuertes: unas espectaculares verduras biodinámicas sobre tierra de cacao y ciervo; una trucha con huevas, escarola y crema de almendra; unos raviolis de calabaza con su crema y un descomunal tronco de cigala; unas acelgas biodinámicas -daba gusto verlas en crudo: preciosas, tersas, frescas…- con pan de salvia y ajo y tomate seco acompañadas de carpaccio de gambas; un foie a la brasa con un caldo de puerro; un dentón con socarrat y setas variadas del Montseny y emulsión de algas nori con almendra fresca y una butifarra impresionante, hecha con carne de vaca vieja, a la brasa con una salsa bordelesa de caersete las lágirmas.

 

Con ciertas dificultades, después de tal banquete, logramos tomarnos los postres: un helado de mora con compota de manzana y brownie, un tiramisú catalán de café, queso fresco y salsa de naranja y petit fours varios a cada cual más apetecible.

Una experiencia gastronómica inolvidable.

Los mejores rones del mundo se dan cita en Barcelona

Llega a la Ciudad Condal la primera edición de “Barcelona Ron Festival”, un apasionante recorrido sensorial por el mundo del ron. La cita será en el en el Hotel Casa Fuster, el próximo jueves 14 de Octubre de 2010.

Tras el éxito de acogida de los encuentros Whisky y Ron Festival en Madrid, Barcelona prepara su encuentro con los mejores rones del mundo. Se trata de un evento para fomentar y educar sobre la cultura de este espirituoso, que acercará a los visitantes las marcas más relevantes de Rones Premium que se pueden encontrar en nuestro país, procedentes de lugares tan exóticos como Guatemala, Venezuela, Cuba, Jamaica, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Barbados, Nicaragua, o República Dominicana.

De las manos de sus Brand Ambassadors y maestros roneros, “Barcelona Ron Festival” ofrecerá la oportunidad de degustar estos destilados tan apreciados, y de aprender más sobre ellos, desde su proceso de elaboración hasta sus posibilidades gastronómicas y elaboración de cócteles. Además, habrá sesiones de cata, clases magistrales, paseos guiados por expertos, maridajes y cócteles.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies