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Nuevas visitas: La Canica

Hoy hemos conocido este local ubicado en el Campo de las Naciones madrileño, de cuya cocina y gestión se ocupa un jovencísimo Sergio Martínez. Nos propone una cocina basada en la tradición con ciertos guiños de actualidad que, unida a un espacio de lo mas chic, está cosechando buen éxito de público en la zona norte de la capital, en un lugar donde abundan las franquicias hosteleras más conocidas.

Hemos probado sus ya famosas «canicas», estupendas croquetas de carrilleras con mayonesa de pistachos, muy agradables; unas sabrosas manitas de cerdo rellenas de ropa vieja; un innovador plato de sabores demasiado intensos a base de setas shiitake salteadas y alioli de miel y un chorizo criollo coci
nado a baja temperatura y acompañado con hojas de menta y mostaza de miel -muy rico-.

Como platos fuertes, nos hemos decantado por un «Meloso de carabinero» -un falso arroz a base de pasta-, con buen sabor pero un poco pasado de punto para nuestro gusto; unas tiernas costillas asadas en horno de carbón josper con una acertada salsa barbacoa casera; unos chipirones fritos sobre samorejo, cebolla caramelizada y emulsión de jengibre y cardamomo (exceso de elementos) y un correcto steak tartar.

Los postres tienen bastante nivel, como muestran su bizcocho de zanahoria con helado de regaliz, la tarta de lima con merengue italiano, el suflé de chocolate con helado de vainilla o la tarta fina de manzana con helado de vainilla.

La decoración -se ubica en una antigua botica de la que mantiene sus alacenas acristaladas y de mader- conquista con su sillón chester de color amarillo, sillas de terciopelo rosa y mesas de madera clara. Estupenda y amplia terraza en vías de cerrarse para poder ser aprovechada en invierno.

Al frente de la sala se encuentra Óscar Pino y un joven equipo de atentos y amables profesionales.

Precio medio 30-35€
www.lacanicamadrid.com
Avenida de los Andes, 25
Madrid

Un gordo de moda y con mucho éxito en la capital

Ha abierto hace nada sus puertas y ya se ha perfilado como una de las apuestas de moda de la temporada en Madrid. «El Gordo» (www.elgordovelazquez.com) es un proyecto de los creadores de «El Lateral» (www.cadenalateral.com), que todo lo que tocan lo convierten en éxito asegurado.

El nombre e imagen están inspirados en la novela «The Pickwick Papers», de Charles Dickens. El espacio está dividido en 3 alturas y la decoración, que puede calificarse como cálida y elegante (paredes de ladrillo visto y falso hormigón, techo de sarmiento y flores liofilizadas, un lucernario con plantas y luz natural en el sótano, así como sillas y butacas de terciopelo y mesas de madera macizas), ha corrido a cargo de María Tirado, responsable del estudio y tienda de interiorismo Decolab (www.decolab.es).

José María Ibáñez, el que fuera durante 13 años el alma de Semon, es el jefe de cocina. Tiene a sus espaldas una gran trayectoria profesional, aunque siempre sin hacer mucho ruido y con una gran modestia. Es el responsable de diseñar una carta muy variada, que incluye algunos de sus platos más aplaudidos, como los canelones trufados de Semon o el pastel de berenjenas del tristemente extinto, y añorado, Jockey.

Destacan platos como las croquetas de jamón y boletus, las colas de cigalas en tempura, los muslitos de codorniz, la coca de calabacín y queso de cabra, la merluza de pincho, el ceviche de corvina, las albóndigas de ternera en salsa de colmenillas, un escalope de ternera picada… Además, pastas, arroces, huevos, legumbres y ensaladas. Son opciones para todos los gustos y propuestas honestas para todos los públicos, También hay sugerencias fuera de carta… El precio medio es en torno a unos 30 euros y la terraza es una estupenda opción para disfrutar al aire libre en plena calle Velázquez (número 80), al igual que probar su opción de picoteo, con pinchos y raciones, en la barra.

Probamos el salmorejo, ideal para esta época, con la textura perfecta (o al menos la que a mí me gusta, ni muy líquida, ni muy densa) y su guarnición correspondiente; unos dados de salmón ahumados con una salsita deliciosa de eneldo; un sabroso guisito de alcachofas con gambas y un clásico y en su punto magret de pato a la naranja. Bebimos un Albariño You&Me, que forma parte de una carta con unas 40 referencias, muchas de ellas también ofrecidas por copas. Sin olvidar su especial atención para la selección de cavas y champanes.

Abre en La Moraleja Tse Yang Dim Sum Club

El restaurante Tse Yang (http://www.cafesaigon.es/), del Grupo Café Saigón, está considerado como uno de los mejores chinos de Madrid. Ubicado en el Hotel Villamagna, acaba de abrir una sucursal especializada en sus famosos Dim Sum Gourmet en la plaza de la Moraleja, exclusivo barrio a las afueras de Madrid.

Oferta más de 30 variedades de esta especialidad cantonesa, tanto en su restaurante interior como en su deliciosa terraza. Nosotros probamos el de langosta y huevas de pez volador, el de gambas y cangrejo real, el de ternera con puerro y castaña de agua, uno de verduras, setas chinas y pato y uno de boletus con pollo a la trufa. Todos, buenísimos. Uno se vuelve loco decidiendo cuál elegir cuando le traen la carta, convenientemente ilustrada con la foto de cada uno. Están elaborados de forma artesanal, en el propio restaurante, con masa de huevo o de trigo y en forma de rollitos, empanadillas, raviolis o saquitos. Se cocinan al vapor o fritos y se sirven en las típicas cestas de bambú (donde conservan muy bien el calor) o en unas mini-sartenes.

Pero además de los dim sum, su carta recoge una amplia variedad de especialidades chinas entre rollitos (probamos los nem, rellenos de carne especiada, con su lechuga y su hierbabuena y los de mango y gamba, con su salsa agripicante), ensaladas, sopas, pescados o carnes (delicioso el pato crujiente desmenuzado y servido con crêpes, pepino, puerro y la salsa Hoishin).

Para probar varias cosas son recomendables cualquiera de sus menús: uno a 28€ y otro a 32€ y dejarse llevar por la atmósfera que recrea un diseño cosmopolita con un sutil toque oriental.
Amable personal y buena carta de vinos (a nosotros nos encajó estupendamente con la comida un cava Gramona III Lustros).

El Pract&co, by Enrich

¡Qué ganas de ir a probar la cocina de este sitio! Y ¡qué buena impresión! Ya hace unos cuantos meses que abrió El Pract&co (C/Estafeta, 2 Plaza de la Fuente de la Moraleja, Madrid), de la mano de un cocinero que siempre nos ha gustado mucho, Víctor Enrich. Donde antes se ubicaba el Atelier, hicieron las obras para emplazar este nuevo concepto.


Estamos ante «una brasserie actualizada con toques madrileños, catalanes y franceses a precios populares»,  como reza en su nota de prensa. Un restaurante en el que se come muy bien, con una amplia variedad de platos de cocina tradicional basados en un buen producto y con una factura muy razonable.

La decoración es muy acogedora: maderas de roble y pino; roca y estacas unidas con cuerdas se unen a una iluminación muy agradable. El Pract&Co tiene dos alturas y una terraza en el verano.

En la carta hay varios apartados ¡y te lo pedirías todo!: Mar, Tierra, Granja, Cuchara, Huerta, Pescados, Arroces y Fideuás.

Para los ostreros, imprescindible los bivalvos franceses e irlandeses que ofrecen para comenzar, acompañados por champán (muy buena oferta de vinos seleccionados a cargo del maître y sumiller Luis Martín. Nos recomendó un Millesime de la Casa Cedric Mousse et Fils, a base de pinot meunier y el Viognier del Pago de Vallegarcía).

Probamos unos ricos mejillones con una salsa deliciosa a base de vino blanco, chalota y mantequilla. (Lástima que no fueran los franceses de tamaño pequeño, pero ese día se habían terminado). Tienen también berberechos, ahumados y salazones del mar.

Hay varias ensaladas. Nos decantamos por la Pract&Co, con jamón de pato, hongos, rúcula y un aliño de mostaza. Buena pero sin ningún misterio. El apartado «La Huerta» incluye más ensaladas, varias verduras (probamos unos ricos bastones de berenjena frita a los que les vendrían muy bien una salsita) y patatas bravas o arrugás con mojo picón. Jamón, foie, croquetas, caracoles, ancas de rana o huevos de corral forman parte de «La Granja».

Aquí no puedes dejar de pedir un arroz o una fideuá -también encontramos en el menú un risotto y una receta de pasta italiana-. Nos decantamos por la Fideuá-rosejat de ceps y butifarra: espectaculares fideos finos cocidos en su punto con el sabroso acompañamiento de dos ingredientes que casan a la perfección y el toque crujiente de unos piñones.

Trabajan la brasa tanto para pescados como para carnes. Pedimos un rodaballo que se asa con la compañía de una base de patata al horno con cebolleta y tomate. Los más carnívoros pueden optar por solomillo de vaca, lomo de vaca, pollito de caserío, hamburguesa de rabo de toro, callos o, como en mi caso, por un steak tartar muy rico y aliñado con gran acierto. Para acompañar las carnes a la brasa, nos proponen guarniciones como patatas, purés -de tupinambo o apionabo-, algunas verduras -piquillos, tirabeques o trigueros- y varias salsas.

Hay carro de quesos y entre los postres -hechos en casa-, nos dejamos endulzar por una Tatin de manzana y una tarta de crema de limón. El precio medio asciende a unos 35€. Merece mucho la pena.

Cena en el Jardín del Intercontinental

El Intercontinental Madrid (Paseo de la Castellana, 49) tiene una de las cocinas de hotel más interesantes de la capital, que dirige el chef José Luque: una propuesta mediterránea de autor con productos de temporada. Anoche lo pudimos comprobar cenando en su agradable terraza, El Jardín. ¡Una delicia! Ya nos habían gustado mucho los platos que probamos con motivo de la cena benéfica que organizaron allí hace poco, en beneficio de la Fundación de Niños Guarataro.

Además, es uno de los establecimientos que más está promocionando la gastronomía a través de diferentes jornadas y menús. Genial la iniciativa de las cenas para mujeres los jueves o la de las noches de los viernes en agosto, en colaboración con Citroën: te recoge un coche en casa, te lleva a cenar y luego te traslada a la misma dirección o a otra que le indiques.

Ahora ofrecen dos menús muy interesantes: el de Tapas (32€+12€ con maridaje de vinos) y el Gastro-Jardín, con productos del mar (42€+17 € con maridaje de vinos). 

Esto es lo que nosotros probamos:

Croqueta de chipirón en su tinta con alioli. Crujiente por fuera y bastante cremosa por dentro, con mucho sabor.
Vichy-chufa con berberechos y remolacha. Éste me gusto menos, me pareció menos sabroso, muy líquida la textura, pero la idea es original. Tiene una chufa dentro y daditos de gelatina de remolacha.
Tataki de atún con salmorejo, piparra y mayonesa de wasabi. Me encantó. Perfecta combinación y cada ingrediente en su punto.
Steak tartar de kobe con ensalada, alcaparras y chips de plátano macho. Uno de mis preferidos. Delicioso el aliño y deliciosa la textura de los chips para acompañar una carne de mucha calidad. ¡Me chifla el toque que le dan las alcaparras!
Foie enlatado con chocolate. Una especie de mousse de foie con macedonia de mango, helado de frambuesa y chocolate amargo. Bien, correcto, pero he de decir que, aunque a mi me satura el foie, está muy equilibrado y la mezcla de sabores funciona bien.
Gamba roja de Denia. Impresionante. A la sal, en su justo punto de cocción. No quedó ni la cabeza…
Cigalita a la parrilla con fideos al wok, algas wakame, jamón ibérico y verduritas al dente. Un acierto seguro y un plato del que no te cansas: ligero y sabroso.
Vieira con arroz venere, trigueros y mayonesa de remolacha. De los que menos me gustaron. La vieira no es santo de mi devoción y eché en falta una textura más turgente. El arroz, sin embargo, me pareció en su punto perfecto, con el aporte del crujiente de los espárragos al dente.
Mar y Montaña: albóndiga de kobe con gamba blanca de Huelva. Un poco seca la carne, pero deliciosa la salsa y estupenda calidad la del crustáceo, en su punto.
Helado de chocolate con crema de Grappa y frutos rojos. Final inmejorable.

Para beber, Cava Brut Nature Parés Balta.

Un nuevo cóctel de Grand Marnier

Es uno de los eventos del verano: la fiesta que cada año celebra Grand Marnier para presentar un nuevo cóctel que se servirá en las mejores terrazas de nuestra geografía, coincidiendo con la puesta de sol.

 

 

Si el año pasado fue «el Grand Sunset», a base del famoso destilado francés y zumo de naranja, esta edición le toca el turno al «Grand Marnier Tonic», una original versión del gintonic servido en la ya clásica burbuja redonda de color rojo.

La presentación fue en la terraza del Hotel Ada Palace (C/Gran Vía, 2), una de las más espectaculares de Madrid por sus increíbles vistas y por ser punto de encuentro de la gente más guapa.

El cóctel nos gustó. La tónica le va muy bien a esta bebida que procede de mezclar los mejores cognacs franceses envejecidos en barricas de roble y aromatizados con naranjas caribeñas.

El «Grand Marnier Tonic» se servirá, entre otros lugares, en Le Cabrera Palacio de Linares, Seven&Six, Jardines de Sabatini, The Roof (Hotel ME), Fuse (Hotel Puerta de América), Ada Palace, Estado Puro Palacio de Tepa, ENE Kube. Castellana 8 o La Villana, todos ellos en Madrid. También en La Hacienda, Pamplona, o La Perla, en San Sebastián.

Además, desde Grand Marnier, nos proponen otros cócteles con jengibre, zumo de arándanos o hierbabuena.

Jardín de Orfila: un oasis en Madrid

Había estado en alguna presentación para prensa, pero nunca probando su cocina. El Hotel Orfila (www.hotelorfila.com C/Orfila, 3) es uno de los establecimientos hoteleros con más encanto de Madrid y cuya oferta gastronómica es todo un descubrimiento.

Al restaurante de esta casa señorial del siglo XIX, se une una coqueta terraza en la que degustar pequeñas raciones -a unos 5 euros- elaboradas por el chef David Cruz, entre las que destacan la brocheta de pulpo, las clásicas croquetas, el nidito crujiente de bacalao al pil pil o la latita en conserva de chipirones en salsa verde. Estas y otras tapas también se pueden tomar en el bar del hotel.

Nosotros tuvimos la oportunidad de probar otros muchos platos en el restaurante -más caro, eso sí-y la experiencia fue más que notable. Empezamos por unos apetecibles aperitivos como un delicioso salmorejo, el corte de foie con naranja, el pulpo a la brasa o la cremosa croqueta de ibérico.

Como primeros platos disfrutamos de un original gazpacho con helado de pepino y a modo de guarnición diferentes cuadraditos de gelatina de verduras, con caviar de tomate; un chupa chups de codorniz en pepitoria -muy bien hecha esta salsa- con ensalada y un tartar de bonito con miel, soja y mango.

Los platos principales fueron un rape con carpaccio de cigalas y alioli de su coral, lleno de sabor, y un sabroso solomillo ibérico con alioli de calabacín y verduras de temporada.

Nos encantó el flan de nata con frutos rojos y helado de fresa, de postre. Así como el vino blanco Chardonnay Atrium, de Bodegas Torres.

Una cocina muy sensata, con buen producto y con la mano de un joven cocinero que nos gusta mucho cómo pone en práctica unas recetas de lo más apetecibles. Eso y en este oasis de Madrid, ¿qué más se puede pedir?

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